EXPOSICIONES

El jardín revelado

Jose Quintanilla

6 may. — 28 jun. 2026

CentroCentro

— Madrid

Jose Quintanilla, El jardín revelado. ©Jose Quintanilla
Jose Quintanilla, El jardín revelado. ©Jose Quintanilla
Jose Quintanilla, El jardín revelado. ©Jose Quintanilla
Jose Quintanilla, El jardín revelado. ©Jose Quintanilla
Esp

Tras casi dos siglos de existencia, la fotografía empieza a dar síntomas de agotamiento. La enorme exposición diaria a miles de imágenes, la pérdida de veracidad del lenguaje fotográfico por su fácil manipulación y la masificación de dispositivos fotográficos, junto al uso de las redes sociales, nos dan las claves para entender este hartazgo

A partir de esta reflexión, surge este proyecto de Jose Quintanilla (Yecla, Murcia, 1963): explorar los límites de la fotografía fuera de su esencia documental, acercándose al lenguaje pictórico a través de los preceptos del impresionismo y explorando nuevas vías expresivas que renueven la imagen fotográfica contemporánea.

Estamos tan expuestos a la saturación de imágenes en nuestra vida diaria, que contemplar una fotografía con los colores alterados, ajena a lo referencial pero sujeta a formas reconocibles, nos sitúa en un plano más cercano a la pintura que a la realidad.

Eng

After nearly two centuries of existence, photography is beginning to show signs of fatigue. The relentless daily exposure to thousands of images, the loss of veracity in photographic language due to its ease of manipulation, and the widespread proliferation of photographic devices—together with the use of social media—offer us the keys to understanding this weariness.

From this reflection emerges the work of Jose Quintanilla (Yecla, Murcia, 1963): a project that seeks to explore the limits of photography beyond its documentary essence, approaching pictorial language through the principles of Impressionism and probing new expressive avenues that can renew contemporary photographic imagery.

We are so immersed in the saturation of images in our daily lives that to behold a photograph with altered colors—detached from reference yet bound to recognizable forms—places us on a plane closer to painting than to reality.