Artista

Patricia Rodas

Esp

La práctica de la artista se articula en torno a las nociones de violencia, silencio y sanación, entendidas como fuerzas inscritas tanto en la experiencia individual como en la colectiva. A través de la fotografía analógica y un enfoque performativo basado en la repetición, su trabajo indaga en las huellas que la violencia deja en los vínculos cercanos. La repetición no solo estructura el proceso, sino que opera como concepto central: los gestos reiterados se inscriben en el cuerpo y configuran memoria y experiencia.

En este marco, la artista propone la sustitución de patrones destructivos por acciones rituales que abran espacios de transformación, asumiendo la naturaleza no lineal y prolongada de los procesos de reparación. El paisaje adquiere un papel fundamental como espacio simbólico y físico, donde coexisten la seguridad y la amenaza. El paisaje finlandés, recurrente en su obra, introduce una reflexión sobre la responsabilidad individual y colectiva frente a las dimensiones estructurales de la violencia.

Su trabajo se desarrolla mediante cámara de gran formato y procesos analógicos, privilegiando la lentitud, la materia y la reflexión.

Eng

The artist’s practice is structured around the notions of violence, silence, and healing, understood as forces embedded in both individual and collective experience. Through analogue photography and a performative, repetition-based approach, her work examines the traces violence leaves within intimate relationships. Repetition functions not only as a method but as a conceptual core: reiterated gestures become inscribed in the body, shaping memory and lived experience.

Within this framework, the artist proposes the displacement of destructive patterns through ritualised actions capable of opening spaces of transformation, acknowledging the non-linear and prolonged nature of processes of repair. Landscape plays a central role as both symbolic and physical space, where safety and threat coexist. The Finnish landscape, recurrent in her work, introduces a reflection on individual and collective responsibility in relation to the structural dimensions of violence.

Her practice is developed through a 4×5 large-format camera and analogue processes, privileging slowness, material engagement, and sustained reflection.