EXPOSICIONES

Bar, bar

David Salcedo

19 sep. 2025 — 4 ene. 2026

La Zaragozana – Fábrica de Cervezas Ambar

— Zaragoza

© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
© David Salcedo
Esp

AMBAR elige en su 125 aniversario celebrar a su compañero y hogar a lo largo de los años: el bar. Con este propósito acoge el trabajo de David Salcedo, que compone este homenaje uniendo el talento fotográfico a una sutileza que solo se obtiene del cariño por algo vivido.

El bar de esta exposición es cualquier bar de España; de pueblo, de barrio, de carretera, un bar que tampoco lo tiene fácil. Es el bar de echar la partida y reclinarse en la silla con las cartas en la mano para pedir que suban la tele. El del cafelito en barra a mitad del curro y el de las amigas jubiladas que se juntan al cruasán de los miércoles. Son los bares de los críos que, en el pueblo, se suben al taburete a pedir la bolsa de patatas o entre cuatro ponen a prueba la paciencia tras el mostrador decidiendo si de cucurucho o polo.

A través de las imágenes que componen la muestra, David Salcedo consigue que escuches el crujido del mantel que el camarero ajusta con las manos antes de clavarte el menú en la mesa a modo de parapeto. Su obra fotográfica nos recuerda el valor y necesidad de estos lugares en los que encontrarse, charlar o simplemente compartir el tiempo.

Eng

AMBAR, on its 125th anniversary, chooses to celebrate its long-time companion and home: the bar. To this end, it presents the work of David Salcedo, who crafts this tribute by combining photographic talent with a subtlety that can only come from a deep affection for something truly lived.

The bar in this exhibition could be any bar in Spain—whether in a small town, a neighborhood, or by the roadside. A bar that doesn’t have it easy either. It’s the bar where people play cards and lean back in their chairs with cards in hand, asking for the TV volume to be turned up. It’s the place for a quick coffee at the counter in the middle of a workday, or for retired friends to gather over their Wednesday croissant. These are the bars where kids in the village climb onto stools to ask for a bag of chips, or where four of them test the bartender’s patience deciding between an ice cream cone or a popsicle.

Through the images in the exhibition, David Salcedo manages to make you hear the rustle of the tablecloth the waiter adjusts before slamming down the menu like a shield. His photographic work reminds us of the importance and necessity of these spaces where we meet, talk, or simply spend time together.