EXPOSICIONES

Endometriosis

Laia Abril

5 jun. — 13 sep. 2026

Museo del Romanticismo

— Madrid

Laia Abril, Endometriosis, 2026. ©Laia Abril.
Laia Abril, Endometriosis, 2026. ©Laia Abril.
Esp

En 1860 se describió por primera vez la endometriosis, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a unos 190 millones de mujeres y personas con útero en todo el mundo, provocando dolor intenso, hemorragias, esterilidad, distensión abdominal y náuseas. A pesar de su prevalencia, sigue siendo escasamente investigada. La medicina ha tomado históricamente el cuerpo masculino como modelo universal, perpetuando un sesgo que conduce a diagnósticos tardíos y a la desestimación del dolor: hasta un 83 % de las pacientes asegura haber sido informada de que sus síntomas eran normales, exagerados o psicológicos.

Marie Blanche Wittman, más tarde conocida como “la reine des hystériques”, ingresó por primera vez en La Salpétrière en 1877, a los 18 años. Fue una de las pacientes más célebres del neurólogo Jean-Martin Charcot, maestro de Sigmund Freud y especialista en hipnosis para tratar la llamada histeria, un trastorno considerado entonces de origen femenino, con síntomas neuróticos diversos y una supuesta “propensión a causar problemas”. Históricamente, tanto la histeria como el dolor pélvico severo se abordaron con métodos hoy estremecedores: tampones impregnados en opio o belladona, aplicaciones de cocaína, éter o cloroformo, sanguijuelas o duchas vaginales extremadamente calientes.

Esta instalación inédita de Laia Abril (Barcelona, 1986), Premio Nacional de Fotografía 2023, reúne los cuerpos fragmentados de cinco personas con endometriosis, mostrando la disociación necesaria para sobrevivir. Las imágenes evocan violencia obstétrica y abandono institucional. Heredera de On Mass Hysteria, la obra establece una continuidad histórica entre la patologización de los cuerpos femeninos y la persistente deslegitimación del dolor, denunciando cómo, en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, la medicina ha operado con frecuencia más como mecanismo de control que de cuidado.

Eng

In 1860, endometriosis was first described, a chronic inflammatory disease affecting some 190 million women and uterus-bearing people worldwide, causing severe pain, bleeding, infertility, abdominal distension, and nausea. Despite its prevalence, it remains under-researched. Historically, medicine has used the male body as the universal model, perpetuating a bias that has led to late diagnoses and widespread dismissal of pain: up to 83% of patients report being told their symptoms were normal, exaggerated, or psychological.

Marie Blanche Wittman, later known as “la reine des hystériques,” was first admitted to La Salpétrière in 1877 at the age of eighteen. She became one of the most famous patients of neurologist Jean-Martin Charcot, mentor to Sigmund Freud and a specialist in hypnotic treatment of so-called hysteria—a disorder then considered primarily female, producing diverse symptoms and a supposed “propensity to cause trouble.” Historically, both hysteria and severe pelvic pain were treated with methods that today seem shocking: tampons soaked in opium or belladonna, applications of cocaine, ether, or chloroform, leeches, or extremely hot vaginal douches.

This new installation by Laia Abril, National Photography Award 2023, presents the fragmented bodies of five people living with endometriosis, depicting the dissociation necessary to survive. The images evoke obstetric violence and institutional neglect. A direct heir to On Mass Hysteria, the work traces a historical continuity between the pathologization of female bodies and the persistent delegitimization of pain, exposing how, in the realm of sexual and reproductive health, medicine has often functioned more as a mechanism of control than of care.