EXPOSICIONES

Aún nos queda el alma. La Habana

Luis Casadevall

2 jun. — 14 jun. 2026

Ateneo de Madrid

— Madrid

Luis Casadevall. La bailarina y la bandera Noviembre de 2019 El Vedado, Habana. © Luis Casadevall
Luis Casadevall. La bailarina y la bandera Noviembre de 2019 El Vedado, Habana. © Luis Casadevall
Luis Casadevall. El musico en el Malecón Julio 2013. Malecón, La habana. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. El musico en el Malecón Julio 2013. Malecón, La habana. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. Abril 2024. transbordador a la isla de Regla Habana. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. Abril 2024. transbordador a la isla de Regla Habana. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. Añoranza de otra forma de vivir. Noviembre 2018. Centro Habana. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. Añoranza de otra forma de vivir. Noviembre 2018. Centro Habana. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. Niños jugando después del colegio. Junio de 2015 La Habana vieja. ©Luis Casadevall
Luis Casadevall. Niños jugando después del colegio. Junio de 2015 La Habana vieja. ©Luis Casadevall
Esp

Esta exposición presenta una selección de imágenes provenientes de un archivo de más de 65.000 fotografías realizadas en La Habana a lo largo de más de una década. El proyecto se aleja del registro turístico de la capital cubana para centrarse en lo esencial: aquello que no siempre se ve, pero que define a una comunidad.

Las fotografías revelan la dignidad cotidiana de un pueblo marcado por la historia y, al mismo tiempo, profundamente resistente. La mirada propone una aproximación honesta, sostenida en el tiempo, comprometida con lo humano y con la observación paciente de la realidad.

En el prólogo de Aún nos queda el alma, libro homónimo que acompaña la exposición, Leonardo Padura escribe: «Si el alma de Cuba permanece, es porque es inmortal». Este proyecto surge de esa convicción y de la voluntad de fotografiar con alma aquello que perdura.

Eng

This exhibition presents a selection of images from an archive of over 65,000 photographs taken in Havana over more than a decade. The project moves away from the tourist-oriented depiction of Cuba’s capital to focus on the essential: what is not always seen, yet defines a community.

The photographs reveal the everyday dignity of a people shaped by history and, at the same time, profoundly resilient. The approach offers an honest, sustained engagement, committed to humanity and to the patient observation of reality.

In the foreword of Aún nos queda el alma, the eponymous book accompanying the exhibition, Leonardo Padura writes: “If the soul of Cuba endures, it is because it is immortal.” This project arises from that conviction and from the intention to photograph with soul what endures.