EXPOSICIONES

Perpetual Present

Sofía Crespo

13 sep. — 17 nov. 2024

Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira

— Santillana del Mar

Sofía Crespo, Perpetual Present, 2024 © SOFÍA CRESPO
Sofía Crespo, Perpetual Present, 2024 © SOFÍA CRESPO
Esp

A medida que aumenta la distancia que nos separa de nuestros antepasados, que desarrollaron diversas series de instrumentos de gran precisión y exactitud, más posibilidades tenemos, gracias a los avances tecnológicos, de comprenderlos y apreciarlos mejor. Éstos, con relación a las manifestaciones rupestres que elaborarían, contaron con el conocimiento, capacidades y útiles que les permitieron alcanzar una asombrosa perfección técnica, siendo uno de sus paradigmas la cueva de Altamira y las manifestaciones artísticas del Paleolítico Superior que en ella se conservan. Gracias a los avances tecnológicos, tenemos más posibilidades de documentar, conocer y valorar dichos conjuntos como nuestro Primer Arte. Las capas invisibles que dichos avances permiten desentrañar se manifiestan, por ejemplo, en las imágenes multiespectrales, en la datación de materiales y en muchas otras nuevas vías de investigación.

Los espectros hasta ahora invisibles para el ojo moderno son especialmente fascinantes, ya que prometen ofrecer ventanas a los rastros de actividad humana que el tiempo ha borrado. Como tal, de una superficie aparentemente inerte como un muro de piedra emerge una nueva plasticidad, que requiere de un nuevo proceso de alfabetización visual para su relectura. En su proyecto Perpetual Present, el interés de Sofía Crespo radica precisamente en la exploración de las nuevas tecnologías empleadas para estudiar y dar sentido a lo que ocurrió hace tantos miles de años, pero también para remoldear nuestra comprensión de la creatividad y, por extensión, nuestra visión del mundo. Del mismo modo, este trabajo invita a reflexionar y reconsiderar qué restos de nuestra cultura pasada podrían y deberían preservarse a través del tiempo.

Eng

As the distance that separates us from our ancestors, who developed several series of instruments of great precision and accuracy, increases, the more possibilities we have, thanks to technological advances, to better understand and appreciate them. In relation to the cave paintings that they would elaborate, they had the knowledge, skills and tools that allowed them to reach an astonishing technical perfection, one of their paradigms being the cave of Altamira and the artistic manifestations of the Upper Paleolithic that are preserved in it. Thanks to technological advances, we have more possibilities to document, know and value these sets as our First Art. The invisible layers that these advances allow us to unravel can be seen, for example, in multispectral images, in the dating of materials and in many other new avenues of research.

Spectra hitherto invisible to the modern eye are especially fascinating, as they promise to offer windows into traces of human activity that time has erased. As such, from a seemingly inert surface such as a stone wall emerges a new plasticity, requiring a new process of visual literacy for its re-reading. In her project Perpetual Present, Sofía Crespo’s interest lies precisely in the exploration of the new technologies used to study and make sense of what happened so many thousands of years ago, but also to remold our understanding of creativity and, by extension, our vision of the world. Likewise, this work invites us to reflect and reconsider what remnants of our past culture could and should be preserved through time.